Anceu village
Colivings rurales: una solución para fijar población en las aldeas

La despoblación rural es uno de los mayores retos de las aldeas gallegas hoy. La falta de oportunidades de trabajo y de servicios ha llevado a mucha gente joven a migrar a las ciudades buscando un futuro más prometedor. Pero eso ha dejado nuestras aldeas desiertas y envejecidas, amenazando con convertir las ciudades en grandes mausoleos mientras el campo pierde vida poco a poco. Creemos que los espacios de coliving rural pueden ser un catalizador de cambio, ayudando a revertir esa tendencia y a dar vida nueva a las comunidades rurales.
En Anceu, gracias a las tecnologías nuevas, hoy es más fácil imaginar una forma de vida distinta que combine conectividad digital con la tranquilidad y la autenticidad de la vida rural. Por eso fundamos la ONG Rural Hackers.
En este post queremos destacar algunas historias e iniciativas que nos están ayudando a traer al rural gallego gente de otros países y también de Galicia. Son ejemplos de cómo los colivings rurales como el nuestro están revitalizando comunidades locales, atrayendo vecinos nuevos y favoreciendo el intercambio cultural y la colaboración en entornos rurales.
La comunidad de Anceu Coliving
El coliving rural como motor de cambio
El coliving en Anceu no sólo ofrece espacios compartidos: también crea un punto de encuentro para gente con intereses comunes que busca otra forma de vivir. Un buen ejemplo es la historia de Víctor, una de las primeras personas que se asentó de forma permanente en la aldea después de vivir en Anceu. Víctor llegó al principio como voluntario en una residencia y empezó a organizar actividades en la casa comunal de la aldea, como deporte y talleres de tecnología básica, lo que le ayudó a conectar con la comunidad local.
Gracias a esos encuentros hizo una buena amistad con Rogelio, que le ofreció alquilarle una casa pequeña en la aldea para que no se fuera. Hoy Víctor no sólo vive en Anceu: también ha montado su propio negocio de entrenamiento personal y boxeo (Rural Champs), mientras trabaja a media jornada como profesor de inglés y castellano gracias a las herramientas digitales. Víctor ha creado además una huerta comunitaria donde planta verduras junto a los vecinos. Los colivers también se suman a trabajar en la huerta, ayudando a plantar y aprendiendo de permacultura. Esa iniciativa no sólo impulsa una vida más sostenible: también genera conexiones con sentido entre los colivers y la comunidad local.

Otro caso es el de Ana, que llegó a Anceu con su autocaravana y su perro, Lagun, después de un año viajando. Decidió que éste era el sitio donde quería quedarse y, además de alquilar una casa, ha arrancado un proyecto local en colaboración con una mujer de la aldea. Juntas están llevando el relevo generacional de un negocio relacionado con la cultura y la literatura, ligando todavía más las artes a la vida rural.
Ana, con las ganas de seguir conectando con la comunidad del coliving, ha creado además una iniciativa preciosa: el Nomad Book Club. Es un encuentro semanal que invita a juntarse unas dos horas para hablar de un texto literario propuesto. Con dinámicas creativas y actividades interactivas, quienes participan comparten lo que piensan y se conocen a un nivel más profundo, creando un espacio de conexión y de intercambio cultural dentro de la comunidad.

El coliving rural como laboratorio de vida en el campo
En Anceu estamos convencidos de que nuestra aldea es un laboratorio para experimentar con formas nuevas de vivir en el rural. Tanto, que nuestra experiencia ha llamado la atención de iniciativas como el programa Fixar, apoyado por la Xunta de Galicia. Fixar busca traer a 60 personas de distintas partes de Galicia a vivir el rural a través del coliving, con el objetivo de animarlas a asentarse y a construir redes comunitarias.
Este septiembre lanzamos la iniciativa y ya está resultando muy beneficiosa, para quienes participan y para nosotros. En el proceso hemos reforzado la convicción de que queda mucho por hacer en cuanto a tejer redes humanas y comunitarias en el mundo rural.
Hemos tenido el placer de conocer proyectos y personas extraordinarias, como el grupo Caamaño & Ameixeiras, que está creando música nueva en el coliving. A nivel gallego colaboramos con gente como Kiko, dedicado a la conservación de los montes gallegos, o las dos Lauras, que están reinventando sus profesiones hacia el arte y la vida rural en aldeas cercanas. Esas sinergias siguen creciendo: por ejemplo, Laura Calvo, del proyecto Boor, viajará pronto a Croacia para participar en un intercambio artístico en Split como parte de nuestra red de espacios creativos. Y ya estamos trabajando con Laura Álvarez para organizar una visita a su aldea, A Barcia, donde planea hacer retiros en la casa de su familia. Queremos seguir cerca para apoyarla en su camino emprendedor, acompañándola mientras desarrolla ese proyecto nuevo.
Nuestra comunidad local también se beneficia de las conexiones con la comunidad de Fixar, como nuestra amiga María, que va a abrir un espacio creativo en Ponte Caldelas (Cuve). Allí hicimos nuestro encuentro final el 13 de octubre, juntando todas estas iniciativas y personas para seguir colaborando y creando oportunidades.

Ver también: El primer aniversario de Anceu