Anceu village

Fixar: una red rural duradera en Galicia a través de los colivings

Un grupo grande de unas cincuenta personas posando en un césped bajo un gran árbol, unas sentadas y otras de pie

El programa Fixar cuida las conexiones con la vida rural en Galicia, juntando a personas que acaban de asentarse en el campo, que ya viven allí o que están planeando el cambio. A través de un coliving inmersivo en Anceu de julio a octubre, quienes participaron —fotógrafas, diseñadores, gente emprendedora— pudieron colaborar, compartir aprendizajes y explorar formas de lanzar sus proyectos en el rural. Fixar cuida una red de apoyo que hace viables esas transiciones, alimentando a la vez el crecimiento profesional y la resiliencia de la comunidad.

En el próximo post contaremos cómo la inteligencia compartida creó espacios de conexión con sentido.

Cuatro personas riendo abrazadas al aire libre, con una ladera rocosa y de matorral al fondo María, Jorge, Agatha y Javi, participantes de Fixar

Primer paso: construir conexiones compartiendo conocimiento y habilidades

Un paso fundacional en Fixar fue crear espacios para que la gente compartiera lo que sabe en un coliving rural. Desde el primer día impulsamos talleres y sesiones de intercambio de habilidades, para que quien tuviera ganas pudiera aportar su experiencia a la comunidad. Esos intercambios fueron los primeros pasos para construir relaciones a partir de actividades sencillas y atractivas. Para dar ejemplo, hicimos una sesión introductoria contando la misión de Anceu Coliving y nuestro trabajo con Rural Hackers, ilustrando cómo entendemos la creatividad y la innovación rural.

Una mujer presentando junto a una pantalla con el logo de Rural Hackers, ante una sala de gente sentada y tumbada en el suelo

Quienes participaron en Fixar traían un montón de talentos que compartir, y eso hizo que cada sesión fuera única. Óscar, de la asociación BreGal, nos habló de los programas europeos de movilidad; María nos enseñó técnicas de masaje craneal; y Carolina dirigió una sesión de acuarela botánica. David, de Ropi Madera, cubrió lo básico del bricolaje; Agatha, de la asociación Cowonders, habló de comunicación no violenta; y Javi Cebreiros trató cómo construir relaciones empáticas y de apoyo. Laura, de Patas de Peixe, nos guió por las plantas medicinales gallegas, e Inma, de A World to Travel, compartió lo que sabe de marketing digital y de negocios en remoto. Y con Catuxa disfrutamos de su arte musical, que le dio un toque creativo y luminoso a todo.

Una mujer dando un masaje craneal a un hombre sentado en el salón mientras otras personas miran

Segundo paso: inmersión cultural haciendo cosas con la comunidad local

También colaboramos con vecinos de la zona, conociendo sus proyectos, sus visiones y sus iniciativas, para crear conexiones más profundas con el lugar. Por ejemplo, diseñamos señales para el bosque que enriquecen los espacios comunitarios, aportando a la iniciativa Pegadas do Recordo. Descubrimos Solfami, la asociación musical de la zona, donde cenamos, bailamos y vivimos música tradicional. Y conectamos con emprendedoras locales como Elisabet, de Zengoala, sumándonos a un taller de su técnica, que mezcla dibujo y meditación, metiéndonos todavía más en la cultura de aquí.

Varias personas descansan en un banco junto a un sendero de bosque cubierto de musgo, donde un cartel con un mapa ilustrado cuelga de un poste de madera

Tercer paso: el taller de crear espacios

La tercera fase, y puede que la más esencial, fue conectar a través de lo más simple y mágico de la vida. Para nosotros empezó dejando que la naturaleza hiciera su magia: trayendo calma, paz, luz, ideas nuevas y perspectivas frescas. Nuestros amigos de cuatro patas sumaron encanto, junto con las pequeñas maravillas que da el entorno: coger setas, recoger castañas, ver una puesta de sol, pasear por la aldea o disfrutar de una tarde de lluvia junto al fuego. Esos momentos crearon un ritmo único que dio forma a nuestra conexión con el lugar y entre nosotros.

Selfi grupal de una docena de personas en una ladera rocosa bajo una pequeña capilla de piedra con espadaña

Hoy hemos construido conexiones por toda Galicia, de norte a sur y de este a oeste, con gente que abraza la vida rural como una forma de vivir con sentido. En este ritmo más lento, lejos del estrés urbano, encontramos espacios para intercambios genuinos y para la inspiración simple: sólo con botas, un chándal y ropa de lluvia.

Nuestra comunidad rural está aquí para quedarse, dando apoyo a través de experiencias compartidas y conexiones fuertes. Gracias de corazón a mi equipo, especialmente a Se, Nacho, Noelia, Rosabel, Alejandra y Agus, cuya colaboración ha hecho realidad esta visión de la vida rural.

Cuatro personas sonrientes apoyadas unas en otras delante de un muro de bloques de granito El equipo de Anceu, 2024