Anceu village
Un coliving rural para crear una comunidad maker local

Hecho es mejor que perfecto en nuestro coliving rural
Creo que esta expresión resume nuestra filosofía en el coliving. Desde que empezamos hace cuatro años, nuestro enfoque ha girado alrededor de prototipar, probar y mejorar de forma continua. Nunca buscamos la perfección desde el principio. Tampoco intentamos pulir cada detalle desde el día uno. Preferimos hacer pruebas de concepto para ver si nuestras ideas son viables. Como insiste Edo, cofundador de Sende y amigo cercano del que aprendo cada día, es mucho más productivo adoptar la técnica de la mejora del 1%. Eso implica hacer mejoras pequeñas, de un 1% cada día. La premisa es simple: haciendo mejoras pequeñas de forma constante, los hábitos buenos se van acumulando con el tiempo.
Como Roma no se construyó en un día, tampoco lo que hacemos nosotros. Además, Agustín, hacker con oficio y fundador de Anceu Coliving, ha sido clave enseñándome este enfoque. Es una técnica que se usa mucho en programación: va de crear un primer prototipo y observar qué resultados da. Creo que perseguir la perfección lleva muchas veces a destinos que no querías. Me alegra que esta mentalidad guíe nuestras vidas.
Cuando arrancamos el camino de crear una comunidad maker desde nuestro coliving rural, mi convicción principal era abrazar de lleno esta filosofía y esta forma de hacer las cosas.
Por supuesto, siéntete libre de contar tu propia historia de crear una comunidad maker desde un coliving rural en una aldea de Galicia.
Rogelio, nuestro maker local
Primer paso: tecnología para soluciones simples
Nuestro primer paso fue mudarnos al rural y crear un coliving rural que, por su naturaleza, atrae a una comunidad internacional grande del mundo de la programación. Hoy la tecnología nos ha dado la opción de vivir en cualquier sitio. Por Anceu han pasado más de 500 personas, la gran mayoría del sector tecnológico.
Curiosamente, mucha de esa gente, además de sus habilidades profesionales, tiene un interés genuino en aportar su conocimiento al mundo. Pero como nómada digital no es fácil contribuir de verdad a proyectos cuando sólo te quedas en un sitio un mes o menos. Por eso en Anceu empezamos a ayudar a esas mentes maker a acercarse a la aldea para intercambiar conocimiento. Concretamente, nuestro compañero de coliving Edouard, de Francia, después de varios meses aquí empezó a desarrollar un proyecto que llamamos Rural Makers.
Rural Makers se centró en implementar una solución tecnológica para el reto de leer los contadores de agua a mano, algo que muchas veces retrasa la detección de fugas y puede provocar falta de agua. Aprovechando la medición de agua en tiempo real y el análisis de datos en la nube, el proyecto buscaba dar un panel fácil de usar para monitorizar el consumo, permitiendo detectar anomalías pronto y facilitando intervenir a tiempo. Con el trabajo conjunto de la comunidad del coliving y de los vecinos de Anceu, el proyecto avanzó por sesiones de ideación, diseño, prototipado, documentación y mejora continua, hasta un evento final para mostrar la solución desarrollada para mejorar la gestión del agua en la zona.
Esta experiencia empezó a abrirnos la cabeza sobre las posibilidades de implicación, participación y creatividad de la comunidad al ligar retos reales de la aldea con tecnología e innovación. Aun así, vimos que necesitábamos buscar la inspiración adecuada para seguir empujando.
La comunidad de la aldea de Anceu con Edouard y Agustín
Buscar inspiración en maker spaces internacionales
Siempre he creído que la mejor forma de aprender es rodearse de gente mucho más lista que tú. De esa curiosidad viene la sorpresa, y de ahí el aprendizaje. En nuestro caso, la idea de crear un maker space se reforzó gracias a alguien que se cruzó en nuestro camino. Organizamos el Rural Hacking workshop gracias a la European Creative Hubs Network. Entre las 26 personas participantes, Tom Macpherson-Pope nos cautivó y nos reafirmó en que esta idea tenía sentido. Lleva unos cuatro años gestionando el maker space The Making Rooms, en Blackburn (Reino Unido).
Gracias a las primeras reflexiones de Tom nos dimos cuenta de lo importante que era visitar otros espacios. Allí entenderíamos qué tipo de máquinas podían ser útiles para los proyectos que queríamos materializar. Nos presentó otras redes tecnológicas muy alineadas con la filosofía maker, como Repair Cafe, Precious Plastic, Fab Lab y Vulca. Nos mostró casos reales de gente que usa la tecnología como una herramienta fantástica para impulsar cambio social.
El taller The Making Spaces
En el siguiente taller de la red nos fuimos a Blackburn a visitar este sitio, que se ha convertido en nuestro espacio de referencia. El taller se llamaba The Making Spaces. Cómo no, el representante de la comunidad de Anceu en ese encuentro fue Agustín. Volvió fascinado no sólo por todo el conocimiento tecnológico, sino también por ideas interesantes para poner en práctica:
- La importancia de no comprar máquinas sin consultar antes con los maker spaces de España para saber qué es lo más adecuado, y evitar problemas con las reparaciones más adelante.
- Lo relevante que es tejer redes con instituciones educativas para asegurar que las máquinas lleguen a la gente joven. En Blackburn concretamente, la colaboración con la universidad es muy fuerte para inculcar la filosofía maker y la experimentación.
- Empezar con una impresora 3D es una de las formas más básicas y directas de empezar a crear cosas.
Taller de la ECHN en The Making Rooms
Buscar inspiración rural en una aldea y en el Fab Lab de León
En febrero de 2024 nos invitó la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna. En ese marco surgió el grupo “Omaña y Luna Hacendera Abierta: conocimiento, medio rural y tecnología”. Buscaban crear un espacio de aprendizaje en la Reserva de la Biosfera. El objetivo es promover la construcción de comunidad entre cualquier persona interesada en contribuir a la conservación del territorio. A través de la colaboración y de la integración del conocimiento tradicional con las tecnologías nuevas, para tener un rural vivo.
El 24 de febrero hubo una Hacendera de Invierno especial en Canales-La Magdalena, donde visitamos y tuvimos la oportunidad de conocer a quienes fundaron el Fab Lab de León. Visitar el espacio con Nuria nos permitió descubrir máquinas y posibilidades distintas. Como sugería Tom, conectar con un maker space en España nos permitió saber dónde conseguir máquinas y a quién pedir consejo. Además, ese evento marcó el nacimiento de A Fuchiqueira, porque vimos lo importante que era hacer encuentros regulares para construir una comunidad de makers con ganas de trabajar con las manos. Vivir en el rural no significa aislarse.
La comunidad de Rural Hacking
A Fuchiqueira, nuestro primer evento maker en el rural
Gracias a ir a ese evento nos dimos cuenta de que, entre nuestros muchos proyectos, a veces cuesta parar y seguir aprendiendo y experimentando con nuestros propios materiales maker. Así que, después de pasar un día entero con gente creativa y tecnológica de la aldea, decidimos que teníamos que hacer lo mismo desde nuestro coliving rural.
Así nació A Fuchiqueira. Fuchiqueira es una palabra gallega que describe muy bien el arte de la curiosidad. Este abril arrancamos A Fuchiqueira, encuentros intergeneracionales mensuales para explorar disciplinas de arte, tecnología y creatividad. Los haremos en la casa comunal de la aldea. En sesiones de tres horas, cada persona con un poco de conocimiento puede enseñar a las demás. En nuestro primer encuentro vamos a experimentar con gente que sabe de temas muy distintos:
- Agus, de Eleven Yellow, nos abrirá los ojos sobre programación e impresoras 3D.
- Lotte hará una demostración de costura con materiales reutilizados.
- Iván nos guiará en reparar un ordenador viejo para darle vida nueva, con la idea de dárselo a alguien que lo necesite.
- Africa liderará experimentos con biomateriales, explorando la posibilidad de hacer moldes con posos de café reutilizados.
- Rogelio nos enseñará a jugar al juego tradicional de “A Malla”.
- Nacho, de Rural Hackers, ayudará con dudas de webs en WordPress y dará claves para empezar con inteligencia artificial en el día a día.
- Y por último, con Rosario o con Granero aprenderemos a cocinar paella y filloas gallegas, un postre típico de Carnaval, nuestra versión gallega de los crepes.
De A Fuchiqueira a un maker space rural
Creemos que el aprendizaje mensual de A Fuchiqueira nos va a llevar a nuestro siguiente paso, que ya es muy real: crear nuestro propio espacio físico para alojar todas las máquinas. De hecho el espacio ya está listo y preparado. Lo reconstruimos el verano pasado con nuestras propias manos. Y lo mejor son las vistas, que dan a la naturaleza y al bosque que nos ayuda a repensar.
Nuestro “atelier” se ha transformado en un maker space donde podemos trabajar con arte, creatividad y máquinas. ¡Mezclamos tecnología y arte como auténticos rural hackers! Gracias a la colaboración de nuestros colivers y a la ayuda valiosa de los vecinos de la aldea hemos sacado adelante una serie de mejoras importantes. Hemos aprendido a cambiar un tejado, a dar cal y a lijar paredes. Y con la ayuda de la IA hemos creado un prototipo de diseño de interiores.


Ver también: Nuestro taller con la ECHN · Nómadas digitales en Galicia