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Temporada 7 en Anceu: un ritmo nuevo para nuestro coliving rural

Una multitud de gente celebrando con los brazos en alto en una explanada de grava, con árboles sin hojas y montañas detrás

Siete temporadas después, la mañana en Anceu sigue empezando igual: niebla fría entre los árboles, el coliving despertando despacio, la cafetera en marcha. Pero la forma en la que vivimos aquí ha cambiado con los años.

Cuando Anceu Coliving empezó, la idea era simple y quizá un poco loca: traer gente de países distintos a una aldea pequeña de la Galicia rural y ver qué pasa cuando comparten techo, cocina y unos meses de su vida. Cenas en familia todas las noches. Energía sin fin. Movimiento constante. Fue maravilloso, y fue mucho.

Ésta es nuestra séptima temporada, y hemos aprendido algo que los colivings de largo recorrido saben desde hace años: la magia dura más si le das aire.

La comunidad de Anceu arranca su séptima temporada en la Galicia rural.

Un ritmo más lento y más sostenible

El cambio más grande de este año es el ritmo. En lugar de tener el coliving funcionando sin parar, mes tras mes, ahora alternamos: uno o dos meses de coliving, después un bloque dedicado a proyectos, y coliving otra vez. Es un patrón que hemos tomado de comunidades que han seguido con ilusión más de una década. Hacer lo mismo mes tras mes desgasta la novedad. Necesitábamos variedad para mantenerlo vivo.

Así que el año se mueve ahora por capítulos. Esta primavera abrió con trabajo de proyectos en marzo, seguido de nuestros primeros meses de coliving en abril y mayo. Después de una pausa corta por RuralGPT —de eso hablamos más abajo— reabrimos de mediados de junio a mediados de julio. Paramos en pleno verano, y ese mes queda reservado para amigos y familia: un tiempo más tranquilo para disfrutar de la casa con la gente que queremos. Luego volvemos con un tramo de coliving más largo, de finales de verano a principios de octubre, antes de que el otoño se llene de proyectos, encuentros de empresas y cursos.

Amistades que empiezan en un proyecto

Una temporada de invierno, por primera vez

También probamos algo verdaderamente nuevo el invierno pasado: por primera vez, Anceu estuvo abierto de diciembre a febrero. Eso sólo fue posible gracias a las reformas del año anterior —tejado aislado nuevo y calefacción por bomba de calor en todas las habitaciones, sustituyendo el sistema antiguo de gasóleo—, que por fin nos permitieron tener la casa lo bastante caliente para disfrutarla durante un invierno gallego.

Fue una temporada más pequeña y deliberadamente distinta. A diferencia de los meses normales de coliving, no hubo community manager: el grupo se organizó solo, autogestionado, formado por gente que ya conocía el coliving y sabía a lo que venía. Ese ritmo más acogedor, más tranquilo y de hazlo-tú-mismo funcionó bien, y es algo que queremos explorar más en los años que vienen.

Al calor del fuego en una tarde de invierno.

Estancias más cortas, puertas más anchas

Para los meses normales de coliving también hemos repensado cuánto tiempo se queda la gente. Durante años el mínimo era un mes entero, porque queríamos que la gente se metiera de lleno en el grupo y se conociera de verdad. Esta temporada lo hemos bajado a dos semanas, con un máximo de dos meses.

La razón es sobre todo de acceso. No dejábamos de recibir mensajes de gente a la que le encantaba la idea pero que simplemente no podía comprometerse a un mes, y preferimos recibirla dos semanas antes que decirle que no. El coliving todavía no es muy conocido para la mayoría, así que cuanta más gente pueda vivirlo de verdad, mejor para todos. Una puerta de dos semanas es más fácil de cruzar.

Echar raíces más profundas: Fixar

Si hay un tema que define hacia dónde va Anceu, es éste: nos interesa menos ser una parada en una ruta nómada y más ser parte de la comunidad local.

Por eso nos hemos ido apartando, sin ruido, de la idea del «nomadismo digital». Lo que buscamos ahora es gente atraída por la vida rural en sí: gente que quiera aportar a la comunidad, conectar con la zona y, en algunos casos, incluso imaginar un futuro aquí.

Devolver algo ya era la idea detrás de nuestra iniciativa Rural Hackers, y nuestra alianza con Fixar va en la misma dirección. Fixar es un programa gallego que junta a gente que ya está revitalizando el rural: algunos que acaban de dar el paso, otros ya asentados, con sus propias iniciativas locales. A través de Fixar, una parte importante —entre el 30 % y el 40 %— de la gente que te vas a encontrar en Anceu cada mes es de aquí: emprendedoras, makers y creativos gallegos con proyectos propios en zonas rurales.

La mezcla es lo importante. Colivers internacionales pasan unas semanas conviviendo con gente que conoce esta tierra a fondo. Quien viene de fuera tiene una ventana real a la región en vez de una versión de postal; y quien es de aquí prueba el ambiente internacional y la red más amplia que pasa por Anceu. Nacen amistades. Se intercambian contactos. La gente vuelve. Y poco a poco se forma una red duradera, no sólo dentro de nuestra aldea, sino por toda Galicia, conectando Anceu con otros espacios creativos rurales que hacen un trabajo paralelo en cine, diseño de moda y construcción de comunidad.

Hemos llegado a creer que una comunidad funciona en dos escalas a la vez: la íntima, dentro de la casa, y la más amplia, tejida entre la gente de toda la región.

Compartir una comida es donde empieza la comunidad.

Una capa nueva: RuralGPT, IA aplicada desde el rural

Lo más reciente que ofrece Anceu queda un poco fuera de la idea clásica de coliving, y estamos orgullosos de ello.

RuralGPT es una residencia inmersiva de IA aplicada: unos días concentrados en Galicia donde profesionales aprenden a poner la inteligencia artificial a trabajar en su trabajo real. No teoría, no un curso de meses, sino trabajo práctico con herramientas de verdad, todo incluido con alojamiento y comidas, en grupo pequeño.

Lo que nos gusta es para quién es. No son especialistas en tecnología. Son personas con profesiones cotidianas —alguien que lleva una residencia de mayores, una agencia de marketing o un aula— que pueden recuperar horas de su semana dejando que la IA se encargue de lo tedioso: redactar un presupuesto, contestar correos rutinarios, preparar una factura. Incluso pedimos a quien participa que nos manden por adelantado sus «peores tareas», y dedicamos la residencia a atacarlas de frente. El objetivo es sencillo: devolverle el tiempo a la gente, y asegurarnos de que el beneficio de estas herramientas llegue más allá de los círculos habituales de informática.

La primerísima residencia de RuralGPT se está celebrando en Anceu mientras escribimos esto, y no será la última. Hay más ediciones previstas, incluidas sesiones centradas en IA para el trabajo diario y en IA combinada con WordPress. Si quieres saber cuándo se abren las próximas fechas, echa un ojo a ruralgpt.gal y a nuestro Instagram.

Cuatro personas con portátiles en una mesa pequeña ante una pared de tarjetas colgadas con pinzas dentro de un hexágono de madera rotulado ‘Muro de tareas’

Unas quince personas de pie en círculo conversando en la sala de coworking, con portátiles en una mesa de madera al lado

Seis personas trabajando con portátiles en sofás y una mesa redonda, con dos perros descansando a su lado

Por qué venir a Anceu este año

Siete temporadas después, Anceu se ha convertido en algo más que un sitio para trabajar en remoto con buenas vistas. Es un ritmo de coliving y proyectos, un puente entre gente que llega de todo el mundo y gente que está construyendo su vida en Galicia, y también una plataforma de lanzamiento para ideas nuevas como RuralGPT.

Si lo que te atrae es wifi rápido y un cambio de aires, aquí lo tienes: fibra óptica, a treinta minutos de la ciudad, rodeado de bosque. Pero si lo que te atrae es algo más profundo —una comunidad de verdad, un ritmo más lento y la oportunidad de formar parte de una Galicia rural que se está transformando, en vez de sólo pasar por ella— entonces ésta es la temporada para venir a verlo.

Nos encantaría tenerte aquí.

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Ver también: Cómo empezó Rural Hackers