Rural coliving
Cómo abrí un coliving y coworking rural en España

El comienzo de un coliving rural en España
Creo que la historia de cómo abrió Anceu Coliving merece contarse. No porque la idea fuera mía, sino por lo que me ha ido diciendo la gente desde entonces.
Hace casi dos años me llegaron muchas noticias sobre aldeas gallegas que se estaban quedando vacías. Y empecé a pensar en abrir un espacio de coliving y coworking rural en mi tierra, Galicia, como motor económico para reconstruir una aldea.
Después de meses buscando, acabé encontrando sólo dos sitios que se parecían a lo que buscaba. El primero, un robledal impresionante de 9.000 metros cuadrados con seis edificaciones antiguas por restaurar. El segundo, una aldea rehabilitada de 3.000 metros cuadrados. Hice números y, aunque la de los edificios restaurados era más cara, en el robledal había que reconstruirlo todo y habría tardado años en poder abrir, además del follón de la obra.
Así que, tras hablarlo con mi familia y mis amigos, decidí quedarme con la rehabilitada. Le propuse a la propietaria algo que creía que funcionaría para las dos partes, aceptó, y así empezó lo que hoy es Anceu Coliving, un espacio de coliving y coworking rural en Galicia.
Vista aérea de Anceu Coliving
Negociación y preparativos para abrir
La negociación fue en noviembre y firmamos a finales de enero, así que pude arrancar con el proyecto a principios de febrero. Firmé todo lo necesario en esos primeros días de febrero y, un mes después… llegó el COVID.
Al principio reconozco que estaba bastante hundido, porque mi idea era abrir el 1 de mayo y todo se retrasó. Pero, siendo tan optimista como suelo ser, me quedé con la parte buena: cada vez más gente iba a trabajar en remoto en los años siguientes, y ahora tenía más tiempo para preparar el espacio.
Después de un par de meses de COVID puse una fecha de apertura suave (el 1 de julio), imitando la idea de Cloud Citadel: un concurso en el que había que mandar un vídeo de un minuto contando por qué tenías que ser uno de los primeros colivers de Anceu. Acabé invitando a más de 40 personas de todo el mundo. Gracias a ellas conseguimos todo el feedback que necesitábamos y pudimos arreglar las últimas cosas.
El encuentro con la comunidad de Arroelo
Por el camino recibí la visita de la gente de Arroelo, que me habían escrito por Instagram. Se nos ocurrió invitar a la #ArroeloFamily a Anceu antes de la apertura suave, y ahí pude arreglar varias cosas que vieron.
La experiencia de la apertura suave fue increíble, y reforzó la idea que tenía: era posible disfrutar de la naturaleza de Galicia mientras trabajas en remoto. Entendí que la comunidad es importantísima para un espacio así. Después de varios arreglos en el espacio, en el día a día y en la logística, Anceu Coliving estaba listo para abrir.
El 1 de agosto abrí oficialmente, con más éxito del que esperaba. Varias reservas en agosto —casi todas de gente de mi entorno— y con gente prevista hasta finales de septiembre.
Ahora, semanas después de la apertura oficial, he aprendido muchísimo sobre lo que es gestionar una casa de coliving. Lo contaré en otro post más adelante, con la evolución de la gestión del espacio.
Espero que te haya gustado el artículo y que me sigas en los próximos.